miércoles, 30 de enero de 2013

Libre mercado, el amor y la exclusión.

Volvió la feria libre en el parque forestal. Es una de las cosas más hermosas en Santiago a mi parecer. Fui con mi familia a vender, a estar un rato escuchando música en vivo y ver que cosas comprar. Pero por sobre todo a observar ese fenómeno comercial. Siempre me ha llamado demasiado la atención este tipo de comercio, donde sea que se encuentre, no es solo un acontecimiento donde se vendan y compren mercancías, es una de las expresiones más humanas, un intercambio de cientos de historias. No estudio economía, pero creo que a Adam Smith le haría mucho sentido.  Es un expresión  casi perfecta de como funciona un mercado realmente libre y como los precios se ajustan lo más posible al punto de equilibrio, donde tanto los compradores como los vendedores obtienen excedentes de la transacción. Y esto no va solo en los precios , si no también la calidad, diversidad y publicidad. Cuando ningún comerciante tiene ningún poder político sobre otro, salen a relucir todo los atributos positivos de la competencia, diversidad y búsqueda por beneficios individuales. 

Pero claro, ninguna cosa es tan perfecta, y eso bien lo saben los economistas, no somos ni  totalmente racionales ni santos. Los predicho por la teoría de Smith se daría en un mundo donde toda la gente estuviera plenamente informada de los agentes del mercado, tuvieran todos acceso a todos los bienes, y una renta similar que les permita estar en igualdad de comprar que el resto. No hay que olvidar los monopolios, y los influencias por parte de las grandes empresas en las acciones políticas y cambios en el ámbito legal que le permitan obtener una ventaja a los comerciantes con más capital versus a pequeños empresarios. Y no solo es culpa los empresarios más maquiavélicos, sino también de los compradores que no toman decisiones totalmente racionales basadas en estadística, sino mayoritariamente en sus emociones o producto de errores cognitivas, como ya apuntó D. Kahneman en su elogiado trabajo.  Después de todo, errar es humano.

Viendo películas y reality shows en estas vacaciones (pues claro, no todos tenemos la misma renta, no todos podemos viajar durante todo el verano) me he quedado mucho pensando en las causas de infelicidad de los individuos en los grupos o los conflictos entre grupos. La típica película yankee, el adolescente tímido enamorado secretamente de una joven emparejada con un bravucón, que pasa toda la película ebrio y es un despreocupado que solo quiere sexo, mientras la joven solo espera conocer a un chico sensible, inteligente, y entretenido que la quiera de verdad. Pero claro, ella ni sabe de su existencia, y si el joven enamorado quisiera hacerse conocido para ella, se encontraría con un montón de barreras sociales, que le impedirán pertenecer al mismo circulo social, o mejor dicho, competir en el mercado de hombres en el cual ella lo pueda escoger. Las barreras sociales actúan del mismo modo que leyes no permiten vender ciertos productos en ciertos mercados o cobran impuestos para disuadir que alguien nuevo se atreva a competir. 

¿Han visto la película Hitch. Especialista en seducción? La he visto demasiadas veces, es demasiado entretenida y tiene mucho que decir con respecto al tema (se las recomiendo). Hitch (Will Smith), es un asesor en conquistas amorosas. Ayuda a tipos "perdedores" a conquistar a mujeres que ellos veían como imposibles. Ya saben ya, por falta de conocimiento, barreras sociales, prejuicios, etc... Claro esto lo hacía en secreto con su cliente. [SPOILER] el drama es que en un momento se hace público su trabajo y las mujeres se enojan por sentirse manipuladas, [FIN SPOILER] el explica que lo único que hizo fue ayudar a que ellas se dieran la oportunidad de conocer a esos hombres, pero que no había interferido de ninguna manera más, no los había hecho actuar, se habían enamorado del producto que habían comprado. No tenían que sentirse estafadas.

Otro ejemplo. Llega una chica nueva, con rasgos físicos atractivos. Los hombres vuelcan toda su atención a ella, dejando sin atención a las chicas "antiguas" de rasgos físicos atractivos, La demanda por la chica nueva es máxima  pero la oferta es limitada (¿ya saben que es mal visto que una chica que este con varios hombres a la vez? ) el "precio" por la chica aumenta. Las demás se desvalorizan. Las demás se coluden y buscan intentar sacarla del mercado.  Tienen opciones: podrían ellas estar dispuestas a bajar aún más su "precio", mejorar la calidad, la publicidad, etc, o sencillamente sabotear a la competencia. Ahí nos damos cuenta lo importante de fomentar una buena convivencia, el respeto por el otro, la moralidad, la inclusión, la fomentación de la libre competencia.  Si nadie se colude, si nadie excluye, si nadie sabotea, si hay excelente comunicación, si todos dan realmente lo que ofrecen: Tendríamos a toda la gente emparejadas con sus almas gemelas, hombres y mujeres ofrecerían lo mejor de sí, compraríamos las cosas al precio justo, nos pagarían lo justo por nuestro trabajo.

 Siempre hay lugar y tiempo para soñar, para imaginar realidades utópicas. 


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