Murray Sidman (1973), en su libro: "Tácticas de investigación científica" abarca en profundidad el problema de la generabilidad de los resultados experimentales. Este autor enfatiza que el estado actual de la psicología no le permite deducir que las variaciones entre los sujetos se deba a un error estadístico que corresponde a una varianza intrínseca o propia de cada sujeto. Dicha deducción la han podido realizar los físicos que han llegado a un nivel tal de refinamiento técnico y metodológico que les es posible pensar que no son variables desconocidas o incontroladas las que intervienen en las diferencias encontradas. En este sentido, la labor del psicólogo científico es trabajar en métodos más precisos de control y medición de las variables que permitan transformar esta variabilidad en un componente de interacción en un fenómeno general.
Apliquemos esto:
En base este antecedente tenemos dos opciones:
Opción A: podríamos de hecho tomar una nueva muestra de sujetos de características poblaciones parecidas y ponerlos a jugar Mortal Kombat y obtener los mejores indices de victoria que con cualquier otro grupo de sujetos a cualquier otro horario de juego. Sin embargo, tomar esta opción sería científicamente decepcionante. Estamos aceptando la diversidad en las habilidades para jugar Mortal Kombat en las personas como algo intrínseco de éstas y no como una función de otras variables. Entonces, si no nos conformamos con esta opción, podemos pasar a la siguiente.
Opción B: podríamos preguntarnos entonces qué es lo que hace o determina que en ciertos sujetos una hora sea lo optimo para jugar y para otros no. Entonces podríamos intentar identificar que factores no tomamos en cuenta (no controlamos) y pudieron afectar nuestro experimento. En este punto nos damos cuenta que no tenemos idea cuál fue la hora en los sujetos se despertaron el día del experimento, por lo cual nos lleva a hipotetizar que el momento optimo de juego esta en relación a la cantidad de horas que se lleva despierto en el día. Teniendo en cuenta esto podríamos replicar el experimento pero esta vez controlando el horario en que los sujetos despiertan (podríamos hacerlos dormir en un recinto especializado para estudios de sueño y despertarlos a cierta hora) Luego de esto, los ponemos a jugar a diferentes horas y nos damos cuenta que las variabilidad es menor. Y podríamos entonces generar una hipótesis más refinada y precisa: El horario de mayor indice de victorias estará en función de las horas de vigilia de los sujetos. Luego de esto, podríamos de hecho darnos cuenta que no estamos controlando cuánto es lo que duermen los sujetos. Así que esta vez tomamos en cuenta ese factor. Pero como no podemos controlar totalmente cuando se quedan dormido o si no despiertan en medio de la noche, simplemente lo mediremos, lo cual nos servirá para comparar en función a estas diferencias los resultados en el juego. Volvemos a hacer el experimento y nos llevamos la grata sorpresa que la el horario optimo de juego esta en gran parte explicado por una proporción entre las horas dormidas y en vigilia. De tal modo en que ahora tenemos un grado de precisión total que en un gran porcentaje nos permite tener a jugadores jugando a su máximo rendimiento a distintos horarios de juego, simplemente preguntándoles a que hora se durmieron anoche y a que hora se despertaron.
Evidentemente, si somos lo suficientemente curiosos o ambiciosos podríamos seguir indagando en las variables relacionadas, podríamos preguntarnos por los tipos de ondas durante el sueño, o por los efectos del estrés en vigilia, queda a su imaginación. Lo importante que quiero recalcar de este asunto es destacar la importancia de la investigación en psicología no solo para el psicólogo experimental si no también para quien se dedica a la clínica, educacional u otra área aplicada. Podríamos pensar que simplemente la diversidad es parte de lo humano, conformarnos con la curva normal. O peor aún, podríamos simplemente tener un sistema que termine haciendo desertar a los sujetos que se encuentren en los extremos de la curva normal y decir que nuestro tratamiento es realmente eficaz para cierto tipo de personas, y en un acto de falsa modestia argumentar se comprende la diversidad y no se espera que sirva para todos, o quizás directamente tener un sistema de selección que me permita contar solo con los sujetos con los que sirva mi tratamiento. Este camino es el camino de las particularidades, de la diversidad inconmensurable, del psicólogo que opera en la medida de lo posible.
Pero por suerte no es la única opción....
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