lunes, 18 de junio de 2012

Lo que no le creo a la "critica social".

Es fácil oír como en cátedras en ciencias sociales, profesores y estudiantes se bañan en discursos socioconstruccionistas, relativizadores de las condiciones sociales y la subjetivdad; cuestionando efusivamente concepciones patologizadores de ciertas clases sociales y esteriotipos que incitan la marginalización. Hablando de que en la cárcel solo están personas que solo son el chivo expiatorio de un sistema, de delincuentes que en realidad son pacientes, de que no es más que una excusa del sistema para validar una ideología que instaura la responsabilidad individual en vez de la social. Cuando se habla de los grupos sociales con los cuales se simpatiza pareciera que estuviéramos hablando desde Rousseau, bondadosos hombres y mujeres corrompidos por un sistema social terrorífico y toxico que destruye sin piedad a la humanidad.  Sin embargo, cuando se habla de políticos y empresarios, pareciera que se hablara de dinastías y linajes de vampiros y licántropos; olvidando toda comprensividad social, ignorando todo el discurso anterior que proclamaba a los cuatros vientos y con el pecho bien inflado que todos somos iguales, y que son simplemente condiciones sociales accidentales las que influyen en los sujetos en su identidad y conducta.

 Pues ¿Qué de útil puede tener tirar insultos contra la clase política o empresarial? Decir que Bachellet esta pasada en tantos kilos o que Piñera nuevamente dijo mal alguna palabra o simplemente la remplazo por otra. Claro que puede servir quizás para una rutina de humor revisteril, para esos Stand-up aspiracionistas que intentan imitar a George Carlin, o para crear cientos de memes y que te reblogen profusamente en Tumblr o ser el más retwiteado con tus ingeniosas frases de pseudopoliticologo escritas desde tu Iphone o Mac. Despues de hacer estos análisis, solo puedo pensar en lo bueno que somos para hacer chistes básicos y reírnos, pero para hacer criticas serias SÍ que somos un chiste.

Yo soy bastante pragmático, e intento evitar todo tendencia a la sustancialización o escencialización de algún fenómeno psicológico y social. Creo que los esfuerzos humanos deben estar direccionados a tareas que realmente son productiva, eficaces y eficientes social y económicamente, a la investigación y practica seria, no basta la buena voluntad, no basta ser como la selección Chilena de fútbol, y contentarse con sudar la camiseta, y a todo corazón tener la esperanza de ganar. Creo que en la medida de que liberemos nuestras practicas cotidianas del espíritu de comediante frustrado o de "futbolista con corazón", solo en ese entonces podremos asumir una critica social consistente, la cual emergerá fluidamente, así como ahora lo hace la desprolijidad. 

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