lunes, 23 de julio de 2012

"Libres" si Dios jugara los dados o fuéramos magos



"Sería deseable que el volicionismo fuera la conclusión de nuestro razonamiento y no su punto de partida... La posición volicionista expresa el deseo, más que la certeza, de que la vida sea efectivamente una creación nuestra; esto es, que seamos los verdaderos artífices y que todas las pasiones y deseos sean sentimientos libres y auténticos...Lo que deseamos es que el futuro esté determinado, aunque sea en alguna medida, por nosotros mismos"  
Lujan, 1999


Este post lo debía hace mucho tiempo, y es que me parece sumamente importante. A lo largo de mi carrera he oído y leído muchas veces recitar a profesores y diversos autores atribuir características deterministas a ciertas corrientes filosóficas, psicológicas o de alguna ciencia natural.  Lo que no me disgusta per se, sino que lo que me parece sumamente irresponsable es que nunca me haya enfrentado a un verdadero análisis de a que nos referimos con determinismo e indeterminismos, sus orígenes y complicaciones (Aunque para hacer honor a la verdad, si hubo una instancia, y la única, en que puede introducirme en este debate en una clase de un curso de cosmologia en la facultad de ciencias físicas y matemáticas), puesto me parece lógico que si rechazas ciertos tipos de pensamientos, fundamentes tus criticas y no simplemente nombres las que cosas que no te gustan y las argumentes en un tácito: porque sí.

Si bien las leyes de la mecánica por parte de Newton pusieron arriba la visión determinista, las leyes de la cuántica dieron por fin un argumento científico que hacía posible el indeterminismo y le daba a los filósofos un salvoconducto para seguir creyendo en la libertad. Finalmente algo escapaba de las rígidas leyes de la naturaleza y ese algo eran las partículas elementales. Después de todo, nosotros mismos estamos constituidos por átomos regidos por leyes cuánticas (Lujan, 1999). Así mientras antes se entendía que no había escape a las leyes físicas puestos estamos después de todo compuesto de átomos, ahora quedaba una "esperanza". 

Esta parte del debate es una de las más importantes. Puesto en una primera instancia que la leyes de Newton  explicaban la caída de los cuerpos y un montón de fenómenos más, teníamos dos opciones: negarlas y cerrar nuestros sentidos a toda evidencia obvia y toda tecnología que surgiría gracias a estas o por otro lado, intentar encajar de algún modo que pese a que la naturaleza esta gobernada por leyes, nosotros tenemos una resquicio para ejercer nuestra libertad. Gran problema fundamentar lo segundo, y difícil vivir en el delirio de la primera opción. 

Es que me parece sencillamente complejo después de estar de acuerdo que los seres humanos somos entes de la naturaleza que necesitan alimentos, de ciertas condiciones ambientales, reproducirse o simplemente ocupar un espacio físico, que no creamos que estamos determinados por leyes de la naturaleza. En el momento que no puedo prescindir de comida y elegir simplemente hacer fotosíntesis o nutrirme del alma de los dioses, me incluyo en la cadena trófica activamente, y somos forrajeadores, depredadores y presas, obreros, campesinos o gerentes de bancos, necesitamos de la comida para vivir, y aunque sea obvio, como todo ser vivo regido por leyes naturales, podemos morir.  La sociedades se constituyen en marco de estas mismas problemáticas, vivir en comunidad, formar castillos y ciudades, sirven para organizarse, conseguir más alimentos, estar en red con otros individuos que permitan la reproducción, protegernos de depredadores o de otros grupos humanos que quieran robarnos  nuestras riquezas,  o simplemente ocupar territorio que es limitado y no infinito. Se determina la cultura de los pueblos por estas mismas variables físicas y nuestras familias de pequeños nos determinan con sus formas de crianza. No es raro que entonces la fantasía siempre haya llamado la atención, la posibilidad de la libertad dada por romper las leyes naturales, criaturas que viven sin comer, volar sin alas, o ser simplemente inmortales.

Sin embargo pronto se entendió que abogar por el indeterminismo tampoco sería una prueba de la libertad. Ya que, en ultima instancia nuestras acciones y resultados serían producto de la aleatoriedad cuántica y no de un deseo puro proveniente de nuestra más profunda y personal voluntad. Decir que nuestro futuro y deseos no estaban dados por condiciones materiales del pasado y presente, solo nos dejaba en un vacio quizás más horrendo, donde hasta mis propios deseos no aseguraban nada, y todo podía pasar como el más puro capricho de los dados, no habría posibilidad de un cambio a través de la voluntad humana, sino solo de esperanza en la suerte.

Los entusiastas por tanto creyeron ver una salida al determinismo cuando el indeterminismo quizás pueda ser un poco mejor: ya no somos autómatas sino maquinas de casino que actúan por azar.

PS: Este es un dilema exclusivo de no creyente,  puesto para un creyente en un Dios todo poderoso y omnisciente que puede ser más fuerte que el genio maligno de Descartes o el demonio de Laplace juntos, es concordante una visión del mundo determinado, puesto como él creó todo, y conoce todo lo que sucederá , la voluntad humana no existe, solo la divina, y poco importa lo que podamos hacer con nuestra libertad, en la medida que  nuestros actos o acontecimientos son dones o eventos que Dios puso ahí para que cumpliéramos con ciertas misiones. Claramente la visión teologica es incompatible con una visión indeterminista, a menos que claro, al revés de como dijo Einstein, Dios si jugara a los dados.


Referencia:

Lujan, C. (1999). Ni Esclavos ni Víctimas: Determinismo, Indeterminismo y Volicionismo. Laissez-Faire, No. 11. 1-6.


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