domingo, 28 de abril de 2013

La verdadera revolución

"La importancia atribuida a la aseveración de que son las ideas las que guían el comportamiento, y no al revés, es el error de los errores de las teorías antropologicas modernas" -argumenta Marvin Harris en su libro "Teorías sobre la cultura en la era postmoderna".

Este no es un error exclusivo de la antropología, sino probablemente de todas las ciencias sociales, al menos en la disciplina que me es más cercana, la psicología, es posible detectar como el paradigma idealista-platónico subyace a un gran numero de teorías y corrientes. 

"Los jóvenes no abandonan los centros de enseñanza, ni rechazan el trabajo, ni se asocian con los de su edad, precisamente porque estén alienados, sino más por causa del ambiente social"- dice B.F. Skinner en "Más alla de la libertad y la dignidad".. Así como explica de manera muy precisa Harris, con el ejemplo de la lucha de las mujeres por sus derechos laborales y la emergencia de corrientes feministas. Los cambios en los estilos de vida en EEUU postguerra (1950), condujo a las mujeres, a participar de manera central en la economía del país y familiar, y no al revés  Posterior a estos cambios de vida, vinieron las teorizaciónes, las ideas secundaron a los cambios de comportamiento, los cuales secundaron a otros cambios conductuales, sociales y ambientales. 

"Las contingencias sociales, o las conductas que ellas generan, son las <ideas> de una cultura, los reforzadores que aparecen en las contingencias son sus <valores>"..."Pero ninguna cultura se mantiene en equilibro permanente. Las contingencias cambian necesariamente. el ambiente cambia, conforme se producen migraciones humanas, cuando cambia l el clima, cuando los recursos naturales se agotan...cambian con los cambios producidos en el tamaño de un grupo, o en sus contactos con otros grupos, o conforme las instituciones controlantes aumentan o disminuyen su poder..." B.F. Skinner
Porque al fin de cuentas, dirá Harris- a corto plazo, las ideas guían efectivamente la conducta, pero largo plazo es el comportamiento el que guía y da forma a las ideas-. 


Actualmente, conceptos como <Educación> o <Inteligencia> son duramente criticados por posiciones <críticas>, las cuales alegan que la manera en que son entendidas por las instituciones del estado o generaciones anteriores es la principal causa de los problemas que se viven en las áreas en que estos conceptos son esenciales. Los expertos en psicometría deben entonces elaborar modificaciones en sus maneras de evaluar, las universidad, los mercados, y las políticas entonces deberían cambiar su <visión>, adaptarla a estas <ideas revolucionarias> que prometen mayor bienestar. Pues que ahora la inteligencia no resulta ser inteligencia cristalizada, manejar grandes cantidades de información, ser bibliotecas andantes, ni los profesores establecer una relación vertical con sus estudiantes y rellenar con su conocimiento las <mentes vacías > de los niños. Lo que no han tenido en cuenta es que estos nuevos conceptos no son en términos absolutos mejores a los anteriores, simplemente como han venido sucediendo los cambios en el mundo, se ha favorecido estas nuevas conceptualizaciones, no fueron estos intelectuales quienes vislumbraron nuestros siguiente nivel en el desarrollo, una mejor etapa, no nos están mostrando el camino a seguir, solo están facilitando el ajuste cultural, entre nuestras ideas, y nuestra nueva forma de comportarnos. Cuando el acceso de información está al alcance de la mayoría de las personas, cuando basta con buscar en Google lo que no sabemos, ¿Qué sentido tiene memorizar tanto? ¿No conduce eso, de hecho, a pensar que la inteligencia resulta ser el manejo critico de la información y la creatividad? La relación vertical profesor- estudiante no comenzó con los jóvenes que salieron a protestar, comenzó desde el momento que el alumno tiene la capacidad de manejar la misma o más información que su profesor.  La verdadera revolución no comienza en tu cabeza, ni en tu partido político o comunidad, no comienza como una idea milagrosa en una entidad racional que vislumbró la verdad. La verdadera revolución comenzó hace años, décadas y siglos atrás. En realidad, hay que dar vuelta al mito de la caverna de Platón, estábamos equivocados, las ideas son las sombras de la realidad. 

Esta discusión no resulta ser simplemente un debate de índole conceptual, que solo tiene importancia teórica.   Por desatender este tipo de detalles fallan las políticas públicas, falla un profesor o un padre. Falla una terapia psicológica  Se piensa que la idea antecede al cambio, y se apela a un cambio en este plano para esperar cambios en el plano objetivo y material. Esperamos cambios de < carácter, personalidad, cultura, sociedad> y nos decepcionamos al no tener más que cambios en el discurso, pero tal vez los culpables somos nosotros al pedir cambios justamente en conceptos que solo existen en ese nivel.

Porque al trabajar por un mundo mejor no nos debemos conformar con elaborar discursos pseudo-críticos, se necesita tener un conocimiento lo más acabado y por tanto responsable de lo que quiero cambiar. Los recursos son limitados y el tiempo, no podemos jugar a ciegas con las políticas  con la crianza de un niño, con la educación de un joven, con trabajadores que esperan conseguir mejores condiciones laborales o con la esperanza de una persona que llega en busca de tratamiento psicológico.

Para terminar, citar-porque alguien ya lo dijo mejor que uno- por ultima vez a Harris, hablando sobre ciencia y moralidad.

"Las decisiones político-morales deben partir del mejor conocimiento disponible sobre el mundo" Aceptar el mantra de Foucault  de que la objetividad de la ciencia y medicina siempre es una objetividad fantasmagórica  Yo aduciría lo contrario: sin ciencia, la moralidad es siempre una moralidad fantasmagórica"



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