domingo, 8 de abril de 2012

Ramen con fideos, cerebros y problemas filosóficos

"Observa el ramen, es un universo por si solo, contiene todo."

Hoy en la mañana me quede viendo la película "The Ramen Girl", que no es para nada una obra de arte pero que me hizo pensar como a menudo lo hago en uno de los clásicos dilemas de la psicología, filosofía y ciencia actual. El dilema mente-cerebro o espíritu-cuerpo. Normalmente cuando se discute de aquellos se lo suele hacer bajo el marco histórico-cultural occidental, dentro la influencia cristiano-cartesiana. Y en ese contexto es en el que se mueven los cuestionamientos y propuestas. Sin  embargo, nos olvidamos de que existen un mundo fuera de Europa y de eso mismo es lo que me hizo recordar la película. 

El centro de la película era de una joven norteamericana, llamada Abby (Brittany Murphy) que acaba de llegar a Tokio y luego de que su novio la abandona decide conseguir trabajo en un restorant de Ramen, que es una sopa tradicional japonesa con fideos, verduras y quizás carne. Abby le pide al dueño del restorant ser su estudiante para aprender a cocinar esta sopa , y es en este momento en que aparece el choque cultural clásico que se muestra en todas las películas, cuando el oriental le explica al occidental que no es capaz de hacer X actividad ya que: "mucha mente", "tiene que sentir más" "no tiene que pensar". 
Es interesante este tópico ya que muestra muchas concepciones psicológicos y filosóficas arraigadas en las culturas.  Pareciera ser que cuando se pide menos mente y más espíritu, fuera como que se aceptara tal dualidad, tal separación  y que es posible prescindir de una para que la otra pueda revelar todo su potencial, como si una contaminara la otra. En realidad no es una dualidad sino una trinidad la que siempre ha dado vueltas  históricamente en las diversas culturas. Lo racional, lo emocional y lo físico (cuando a mi parecer esta separación solo es una metáfora y no una realidad). Hablando de ese triangulo tenemos a muchos filósofos, psicólogos y neurocientíficos y aún hoy sigue siendo tema. Pero no seguiré yendome por las ramas. 

A lo que voy es que el camino para "silenciar" la mente parece ser simplemente la practica. Volver inconsciente aquellos procesos conscientes, que actualmente lo son ya que no se dominan y requieren que tengamos presta nuestra atención para poder coordinar de mejor manera nuestros movimientos. Me acorde entonces de que en la medida que alguien se hace "experto" en cierta actividad, menos zonas del cerebro se activan. Aumenta la eficiencia de zonas especificas, dejando otras sin compromiso en la actividad, en otras palabras "hay menos mente". Y cuando se habla de controlar los sentimientos, tiene simplemente que ver que si estamos relajados es más sencillos que aprendamos, ya sabemos como el estrés dificulta el aprendizaje. Por otra parte el sentimiento de confianza solo llegara con la practica, cuando la actividad simplemente fluya, dejaremos de preocuparnos, y nuestra atención estará libre a otros estímulos y no presa a nuestros problemas personales con la actividad.

Después de estos análisis sin embargo, seguía con la curiosidad sobre el pensamiento japones sobre estas cuestiones así que terminé buscando en Google y encontrando un interesante articulo, que les quiero compartir un extracto interesante. 

"En la tradición de filosofía occidental, cuando se habla de la corporalidad, hay una tendencia a partir del pensamiento dualista, observando el cuerpo desde una perspectiva exterior, la del cuerpo como objetivado.
Después se relaciona y se habla de unidad entre ambos, pero desde un punto de partida que los había separado. Por el contrario, las tradiciones orientales han partido a menudo de vivencias originarias de unidad. Según estas tradiciones del pensamiento oriental, el ser humano existe en la totalidad de la vivencia natural: en el budismo se dice “衆生(=shu-zyô)” “有情(=uzyô)” que significa que lo esencial de la vida humana es convivir con todas las cosas que tienen vida, incluidos los animales y las plantas. En este marco, donde la naturaleza no es considerada como objeto a captar, tampoco existe una manera de observar la corporalidad como un objeto separado del alma o espíritual.  Es decir, existe una convivencia del cuerpo y del espíritu desde el principio. Dentro de la tradición de las artes marciales ( 武術= buzyutsu), se acentúa también el movimiento del cuerpo y de la mente (incluidos los sentimientos). El fundamento de las artes marciales es la unidad entre la técnica y lo corpóreo espiritual.

T. Kuroda y Y. Kouno, maestros importantes de las artes marciales tradicionales, comentan: “Actualmente, hay la tendencia de acentuar exclusivamente el “espiritualismo” para comprender las artes marciales. Sin embargo, el autentico espíritu de las artes marciales sólo se consigue alcanzar mediante la técnica afinada y el cultivo del cuerpo-mente que las maneja. En el camino de las artes marciales (武道=budô), antiguamente, se tenía que afrontar la muerte. Por tanto, es algo obvio que había que tener una formación de la persona o del cuerpo-mente. Manejar artes marciales es un recurso para aprender los movimientos del cuerpo y de la mente." 

Moe Kuwano. (2010). La unidad de cuerpo-mente desde la perspectiva de la encrucijada entre filosofía y medicina antropologica del cuidar en el marco del pensamiento oriental. Lletres de Filosofia i Humanitats, II



Nota: No pude dejar de pensar en Wittgenstein y Skinner durante toda la película, quizas se venga otro post sobre el lenguaje y The ramen girl.

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