"No hace ningún bien cuestionar la realidad. Cuestione, más bien, sus objetivos, sus creencias, sus suposiciones. Es de ellos, y no de la realidad, de lo cual tiene que liberarse. Esas preguntas sin sentido que está haciendo desaparecerán con el automático abandono de sus objetivos. "
U.G. Krishnamurti
Bueno el gran problema con tu mente, es que NO existe. ¿Por que no existe? Por que no hay evidencia de que exista. A pesar de que se diga que solo se pueden refutar hipótesis nulas. La responsabilidad cae sobre quien plantea que algo existe. Solo hay cerebro y actividad cerebral. Sabemos que hay cerebro porque en el pasado se han abierto muchos cráneos para indagar sobre la estructura del cerebro, labor que hoy también se ve apoyada por las técnicas de imagenología estructural como la IRM, que nos permite indagar en este complejo órgano, en un estado por así decirlo más normal y útil para la investigación. Nos entrega información más interesante que el cerebro de un anciano muerto. Por otra parte tenemos las técnicas IRMf y TEP que nos permiten observar cuales son las áreas que se activan cuando el sujeto realiza diversas actividades, como percibir ciertos estímulos o pensar, que no es más que recurrir a nuestra memoria, para traer a la conciencia estímulos que no están presentes pero que nos producen sensaciones y nos conducen a análisis posteriores.
Esas zonas activadas no son la mente, son simplemente zonas donde hay mayor metabolización en la células que están realizando sinapsis. Así que es totalmente innecesario definir operacionalmente a la mente como la suma de estados, actividad y procesos en diferentes áreas del cerebro cuando realiza una o varias tareas. Probablemente podramos usar el concepto mente en un futuro cuando su uso no desoriente la investigación en psicología.
Una vez que nos deshacemos de esta confuso y problemática construcción conceptual llamada mente, que más que explicar, aparece para tapar los vacíos de conocimiento que tenemos sobre lo que provoca la conducta humana, una ignorancia tanto de nuestra biología como conducta.
¿Qué tipos de constructos teóricos podemos volver a revisar ahora sin el virulento concepto llamado mente?. Tomemos la vergüenza ya que hoy asistí a la conferencia: "Psicología de la vergüenza" dictada por Daniel Sznycer PhD. Department of Psychological & Brain Science, en el auditorio de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile. Me interesa justamente revisar esto ya que el autor de la conferencia hipotetizaba que la verguenza habria sido seleccionada, mediante selección natural y tendría como función adaptativa contraponerse al fenómeno de devaluación social (Cabe mencionar que a ningún compañero le quedo muy clara la razón de porqué era adaptativa)
¿Que problema identifique en su hipótesis ?, justamente lo mentalista que era. Suponia que la verguenza surgía como un proceso mental posterior a la reacción de la devaluación, lo que requería la capacidad de percibir que los demás nos devaluaban, sintiéndonos de algún modo atacados o inferiores y por este motivo reaccionábamos con vergüenza. En otras palabras, mucho de psicología social, poco de psicología evolutiva.
La selección natural no puede seleccionar una construcción conceptual aprendida, posterior al manejo del lenguaje y la socialización suficientemente para comprender este tipo de complejidad. La selección natural puede seleccionar quizas una mayor capacidad regenerativa cerebral, una mayor facilidad para la consolidación de sinapsis, o un organismo acondicionado para una buena absorción de nutrientes necesarios para el desarrollo del cerebro. Nosotros JAMÁS hemos traspasado a nuestros hijos el "cableado" particular que se forma a través de nuestra experiencia con el entorno, nuestro aprendizaje, todas esas conexiones, ese entramado esta ahí solo gracias nuestra ontogenia y no filogenia. Por eso no podemos empezar a hipotetizar que la vergüenza es seleccionada evolutivamente, lo que si podemos pensar es que se han seleccionado una serie de estructuras biologicas en nuestro organismo que desencadenan una cadena de procesos como la secreción de hormonas y neurotransmisores que nos sacan de nuestro estado homeostatico, aceleran nuestro corazón, y aumenta la irrigación, provocando sucesivamente en algunos casos el enrojecimiento facial, popularmente reconocido como uno de los sintomas principales de la verguenza. Esta respuesta fisiologica aparece con la presentación de un estimulo estresor/aversivo (Una explicación más detallada sobre aquello en este post anterior) y luego mediante condicionamiento empezamos a tener este tipo de sensaciones a una gama de estímulos más variados y cada vez más matizados por una compleja red de asociaciones, además de los notables cambios en nuestra evaluación de estados fisiologicos luego de adquirir el lenguaje. Pero cuando pequeños nos sentimos simplemente mal o bien, no nos complicamos la vida y así mismo somos más faciles de complacer y eramos felices ¿O no? A quién no le gustaría volver a tiempos aquellos en que no vivíamos intoxicados por lo mental, cuando realmente eramos anti-neoliberales y preferíamos jugar con una caja que con un juguete. Resumen: La selección natural actúa sobre la biología, los genes se seleccionan, la filogenia de una especie nos ayuda a dilucidar como es que ha llegado a ser como es, que factores ambientales en su historia determinaron su características actuales. Por otra parte el aprendizaje de conductas ocurre en el desarrollo de un individuo de una especie, el aprendizaje se sostiene en que tenemos un sistema nervioso capacitado para aquello, tenemos neuronas que se conectan por medio de sinapsis, y de este modo podemos desempeñarnos en múltiples actividades, tenemos memoria algo muy importante, pero una memoria que comienza a "llenarse de información" a medida que comenzamos a vivir y a aprender.
Nota filosófica: Es bastante útil intentar definir nuestros objetivos. Muchas veces nos ponemos a buscar cosas que al ser simplemente ideales no encontraremos jamás, nos embarcamos en una aventura de resultados infructuosos, y como la condena de Sisífo nos planteamos tareas que nunca acaban, pero no por un castigo divino, sino por simplemente formularlas mal.
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