De seguro han escuchado eso alguna vez. Yo lo he oído muchas veces, y recuerdo varias de cuando era pequeño y con mis compañeros del colegios nos poníamos a jugar distintos juegos, nos gustaba imitar a los personajes de televisión y creernos superhéroes, imitando sus fabulosas batallas. La pasábamos bien ensuciándonos o rompiendo cosas solo por diversión, contando chistes y haciendo dibujos divertidos. Y mientras nosotros hacíamos todo esto, nuestras compañeras nos miraban con incomprensión y rechazo, y también diciendo: ¡Niños son tan infantiles, tan inmaduros! Los años pasaban y ellas seguían pensando lo mismo, que aún nos gustaban las películas de acción, que solo pensábamos en automóviles o deportes, pero que no pensábamos en cosas más importantes como el amor, así como reclamaban que no nos interesaba la independencia porque nuestra mamá siempre era lo más importante. Pero a nosotros eso mucho no nos importaba, nosotros la pasábamos bien, aunque parecía ser que ese gusto por la diversión sin más era lo que las mujeres encontraban precisamente como inmaduro.
Sin embargo, objetivamente, ¿Cuándo y cómo podemos identificar la madurez? Al menos las frutas se consideran maduras cuando alcanzan su punto máximo de sabor, un indice que es la relación entre dulce y acidez. Madurez que también podría ser predicha por la dureza de la fruta. En pocas palabras, el mejor momento para ser consumida. Por otra parte, la madurez en los animales es algo más difícil de definir, pero que sin embargo no deja de ser determinable. Esta madurez estaría dada por la sexualidad del individuo, esto es cuando ha desarrollado todas las estructuras necesarias para poder reproducirse y tener descendencia. Aunque no estaría demás tener en cuenta el componente comportamental, puesto en varías especies existen complejas pautas de cortejo que son necesarias para poder aparearse, así como el desarrollo de otros caracteres corporales que definen el atractivo del individuo ante el otro sexo.
Si tenemos en cuenta que el sexo no existe solo por ser placentero (Ver video), sino que para dejar descendencia y que esta a su vez tenga la posibilidades de alcanzar el desarrollo necesario para también reproducirse (eficacia biológica), tenemos que incluir dentro del concepto de madurez, a todos los comportamientos necesarios para que la descendencia pueda sobrevivir, en el caso de que sus genes no basten ( Como en la mayoría de los insectos). Si tenemos ,por ejemplo, una pareja de aves (la mayoría de estas son monógamas, y tienen complejos rituales de cortejo, a veces pienso que nos parecemos más a estas que a otros mamíferos) la cual tuvieron crías y uno de los padres decide abandonar la vida familiar y prefiere explorar nuevos horizontes, muy probablemente esas crías no tendrán muchas posibilidades de sobrevivir, ya que el padre que halla quedado solo al cuidado de los hijos, no podrá cuidarlos y buscar alimento a la vez. De seguro pensara: ¡Que inmadura la pareja con la que me tuve que comprometer! ¡No se hace responsable de sus actos!, o tal vez si la pareja no se va, pero es pésima buscando alimento o cuidando a las crías, dirá: ¡Este no sabe hacer nada! ¡Que infantil que me salió! Claramente que nunca sabremos si las aves piensan así, prefiero no creerlo, no me imagino que halla otro ser que se torture tanto como nosotros en problemas existenciales.
Si tenemos en cuenta que el sexo no existe solo por ser placentero (Ver video), sino que para dejar descendencia y que esta a su vez tenga la posibilidades de alcanzar el desarrollo necesario para también reproducirse (eficacia biológica), tenemos que incluir dentro del concepto de madurez, a todos los comportamientos necesarios para que la descendencia pueda sobrevivir, en el caso de que sus genes no basten ( Como en la mayoría de los insectos). Si tenemos ,por ejemplo, una pareja de aves (la mayoría de estas son monógamas, y tienen complejos rituales de cortejo, a veces pienso que nos parecemos más a estas que a otros mamíferos) la cual tuvieron crías y uno de los padres decide abandonar la vida familiar y prefiere explorar nuevos horizontes, muy probablemente esas crías no tendrán muchas posibilidades de sobrevivir, ya que el padre que halla quedado solo al cuidado de los hijos, no podrá cuidarlos y buscar alimento a la vez. De seguro pensara: ¡Que inmadura la pareja con la que me tuve que comprometer! ¡No se hace responsable de sus actos!, o tal vez si la pareja no se va, pero es pésima buscando alimento o cuidando a las crías, dirá: ¡Este no sabe hacer nada! ¡Que infantil que me salió! Claramente que nunca sabremos si las aves piensan así, prefiero no creerlo, no me imagino que halla otro ser que se torture tanto como nosotros en problemas existenciales.
Sigamos ahora con los humanos. No nos ponemos dulces ni duros como las frutas pero si maduramos sexualmente. Aunque claro, no creo que muchos se atrevan a defender que somos maduros cuando apenas podemos empezar a tener relaciones sexuales. Ni menos, que cuando o cuantos hijos se tienen. ¡Que barbaridad sería decir eso! ¿O no? Pues claro, exigimos comportamientos de los cuales podamos inducir que esa persona aparte de acostarse posea una constelación de conceptos abstractos que justifiquen el acto sexual, como una especie de contrato que nos da la seguridad de que en el caso de que producto del encuentro se produzca el acople entre ambos gametos, la pareja no huya y sea un buen padre, o al menos que logre criarlos bien hasta que puedan salir volando del nido y tener sus propios huevitos, o que puedan vivir fuera de la casa y tenga un trabajo decente.
¡Pero estas reduciendo al humano solo a sexo y criar hijos ! ¡El SER humano es mucho más que eso! Muchos podrán pensar. ¡Te olvidas de muchos aspectos más de la vida, del arte, la filosofía, la amistad! No me he olvidado de nada, así que tampoco desesperen. Falta el factor social. Somos animales de sociales, cuyas relaciones son de enorme complejidad, vivimos la mayoría de nosotros en sobre-pobladas ciudades donde el manejar ciertas pautas de convivencia y conocimientos sobre los demás nos otorgan grandes ventajas a la hora de poder conseguir una mejor calidad de vida. Y es justamente gran parte de este comportamiento pro-social lo que cabe dentro de lo que comúnmente consideramos como madurez. La capacidad de darte cuenta que existen otro conjuntos celulares, que forman músculos, huesos y otras estructuras más, comandadas por un sistema nervioso, aparte de ti. Sí, hay más como tú, que tienen tus mismo problemas y quizás peores, compórtate como adulto, y ten "conciencia" de ellos. Y bueno, nadie quiere llevarse mal con la sociedad, entre menos roce mejor, no queremos terminar en la cárcel, ya sabemos que desde ahí nuestras posibilidades de reproducirnos y criar pollitos bajan considerablemente. Tampoco es agradable morir, o perder un brazo, no parece ser algo muy placentero que queramos conseguir. Por eso evitamos el roce. Por eso maduramos y empezamos a comprender al resto, intentamos de ver las cosas con más calma para poder tomar decisiones que dañen a la menor cantidad de personas posibles, empezamos a entender que la vida no es solo diversión, puesto a otros realmente les sale caro tu decisión de andar gozando sin limites, también aprendemos a enfrentar las situaciones estresantes, resolver los problemas que sucedan en nuestra vida para poder seguir adelante.
Es importante señalar ahora que esta incorporación de pautas de comportamiento que nos permiten reproducirnos, criar o simplemente mantenernos vivos y en "armonía" con los demás, no sólo depende de la experiencia. A lo tabula rasa. Hay toda una base biológica detrás que se hace necesaria. Dejemos de lado por esta vez el desarrollo de los genitales y centrémonos en ese órgano que tiene precisamente un rol importante en la emisión de conductas y el aprendizaje de complejas pautas de comportamiento. Nuestro amigo el cerebro. Nuestro cerebro no aparece listo al momento de nacer, también tiene su propio desarrollo y así mismo alcanza un punto de madurez, en términos estrictamente biológicos. ¿Se imaginan nuestra cabeza ya vendría con el tamaño completo? Bastante más tortuoso serían los partos, sino imposibles (muy probablemente). Entonces cuando somos niños, nuestro cerebro crece rápidamente, aumenta su materia gris (cuerpos celulares), hasta un punto que estructuralmente está completo. Y aquí viene entonces lo más interesante. Los cerebros de mujeres y hombres no terminan de desarrollarse al mismo tiempo. En un estudio longitudinal realizado en más de 161 personas, se obtuvieron los siguientes resultados. Los lóbulos parietales en las niñas terminan su desarrollo máximo en promedio a los 10,2 años mientras que los hombres a los 11,8. Los lóbulos frontales a los 11 en niñas y 12,1 en niños (El lóbulo frontal esta relacionado con el control de las emociones, algo relacionado comúnmente con la madurez) . Pero aquí viene la revancha para nosotros los hombres: los lobulos temporales (Tareas visuales complejas, olfato) a los 16,7 en niñas y 16,5 en niños. No es tan grande la victoria, pero sirve para conservar la dignidad. Eso si, hay que tomarse con mucha calma los resultados de este marcador. Puesto habría que saber bien, a cuantas diferencias concretas en el cerebro corresponden estas diferencias en los promedias, además de que se necesitan más estudios que complementen esta información, teniendo en cuenta diversos estratos socio-económicos y culturas.
En resumen, creo que es posible hipotetizar que una madurez psicológica puede ser alcanzada en un individuo cuando biológicamente se han asentado las bases necesarias para la elaboración de diversas conductas y procesos cerebrales, los cuales a su vez son complementados por el aprendizaje, moldeando el comportamiento del individuo y volviendo a modificar una vez más el cerebro. Dejando las conexiones neuronales más importantes (se potencia la materia blanca, los axones) para desenvolverse como un individuo independiente en la sociedad, capaz de sobrevivir , reproducirse y criar a sus hijos de la manera más optima posible.
PD: El estudio tambien aparece en: La comprensión del cerebro. El nacimiento de una ciencia del aprendizaje. 2007. OCDE. Esta muy bueno, así que se vienen probablemente más post con datos entretenidos e interesantes. :)
En resumen, creo que es posible hipotetizar que una madurez psicológica puede ser alcanzada en un individuo cuando biológicamente se han asentado las bases necesarias para la elaboración de diversas conductas y procesos cerebrales, los cuales a su vez son complementados por el aprendizaje, moldeando el comportamiento del individuo y volviendo a modificar una vez más el cerebro. Dejando las conexiones neuronales más importantes (se potencia la materia blanca, los axones) para desenvolverse como un individuo independiente en la sociedad, capaz de sobrevivir , reproducirse y criar a sus hijos de la manera más optima posible.
PD: El estudio tambien aparece en: La comprensión del cerebro. El nacimiento de una ciencia del aprendizaje. 2007. OCDE. Esta muy bueno, así que se vienen probablemente más post con datos entretenidos e interesantes. :)

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